Por María Florencia Liva · Perito Calígrafa · Blog
En mi práctica como perito calígrafa, una de las preguntas que recibo con más frecuencia de abogados y magistrados es esta: ¿es posible realizar un peritaje caligráfico sobre una fotocopia? La respuesta corta es: sí, pero con límites muy claros que todo letrado debería conocer.
El punto de partida: la calidad de la reproducción lo cambia todo
Durante décadas, la posición dominante entre los peritos calígrafos fue de extrema cautela —o directamente de rechazo— ante documentos presentados en fotocopia. La razón es técnica: una fotocopia oculta elementos que solo pueden observarse en el original.
Sin embargo, el avance de la tecnología de fotocopiado —especialmente las fotocopiadoras láser a color— transformó esa discusión. Hoy, como señala la opinión de la UBA, la calidad de reproducción puede ser tan alta que resulta difícil distinguir, a simple vista, cuál es la copia y cuál el original. Ese salto tecnológico amplió considerablemente las posibilidades del análisis pericial.
¿Qué puede analizar el perito en una fotocopia?
Cuando la calidad de reproducción es buena, el perito calígrafo puede analizar los denominados elementos formales o externos de la escritura. Entre ellos:
- Forma y estructuración de los grafismos
- Desplazamientos laterales, alturas y proporciones
- Inclinación de los ejes
- Línea de base de escritura
- Uso de curvas y ángulos, enlaces
- Empleo de tildes y acentos
- Forma y ubicación de la rúbrica
- Características ortográficas y modalidades particulares en la aplicación de signos
En reproducciones láser de alta resolución, incluso es posible detectar pequeños movimientos de la mano en los puntos de ataque y de fuga del trazado.
¿Qué queda fuera del alcance del perito?
Los llamados elementos de fondo o internos son, en términos generales, inaccesibles en fotocopia. Esto incluye:
- Diferencias sutiles de presionado
- Retoques ocultos
- Empalmes cuidadosamente realizados
- Rastros de lápiz previo (dibujos guía borrados)
- Repasados de trazos
- Entrecruzamientos para establecer orden de prelación
- Borrados mecánicos o lavados químicos
- Estado del soporte o papel
- Impresos de seguridad en microletra (como en cheques)
Todos estos elementos requieren instrumental específico —lupa, microscopio, iluminación especial— que es imposible aplicar sobre una reproducción fotostática.
El criterio clave: ¿conclusión negativa o positiva?
La doctrina y la práctica pericial convergen en una distinción fundamental para encuadrar el alcance del dictamen:
CONCLUSIÓN NEGATIVA (diferencia de autoría)
Cuando los elementos formales muestran diferencias con entidad técnica suficiente, el perito puede expedirse con claridad sobre la falta de comunidad de autoría. Esta es la conclusión más sólida que puede brindarse sobre la base de una fotocopia.
CONCLUSIÓN POSITIVA (concordancia de autoría)
Aquí el perito debe actuar con máxima prudencia. La coincidencia formal puede estar ocultando una falsificación por calco, composición fotostática o dibujo previo. Una concordancia externa impecable puede ser, precisamente, la señal de una maniobra fraudulenta —ya que las falsificaciones más hábiles presentan esa apariencia de armonía que solo delatan los elementos internos, inaccesibles en fotocopia.
«Debe tenerse muy en cuenta que la más perfecta coincidencia formal puede ocultar un minucioso trabajo de calco, un dibujo previo, o un truco fotostático que posiblemente pueda detectarse en el original. — Opinión UBA»
Mi posición como perito
Desde mi experiencia, negarse sistemáticamente a intervenir en pericias sobre fotocopias no es una postura técnicamente justificada hoy. Es, en cambio, una oportunidad de aportar al proceso judicial con rigor y honestidad intelectual sobre los alcances del dictamen.
Lo que sí es irrenunciable es la explicitación clara de las limitaciones: cada dictamen sobre fotocopia debe dejar asentado qué pudo analizarse, qué quedó fuera del alcance y por qué. El juez, en ejercicio de la sana crítica, será quien determine el valor probatorio de ese peritaje.
Como señala la doctrina de López Peña F. y Casá: la capacidad y la prudencia del perito darán las pautas. No hay fórmula universal. Cada caso es único.
Conclusión: posible, sí; sin reservas, no
El peritaje caligráfico sobre fotocopias es técnicamente viable cuando:
- La calidad de reproducción es buena (preferentemente láser).
- Los elementos formales tienen entidad técnica suficiente para fundar una conclusión.
- El dictamen explicita con precisión sus alcances y limitaciones.
- Se contempla la eventual presentación del original como condición para ratificar o rectificar lo dictaminado.
Lo que no puede hacerse es emitir una conclusión afirmativa de autoría con la misma certeza que se obtiene del original. Eso no es cautela excesiva: es honestidad técnica.
Fuentes consultadas:
• Opinión de la Carrera de Calígrafo Público, Universidad de Buenos Aires.
• López Peña, F. y Casá, E. La prueba pericial caligráfica (Segunda Edición Actualizada- Abeledo – Perrot – año 1993), Pág. 93/94